Granada and Its Vega: Historical Relations, Territorial Tensions, and Contemporary Architecture in Bobadilla House

The relationship between the city of Granada and its immediate agricultural surroundings — the Vega of Granada — constitutes one of the most significant landscape, productive, and cultural connections in southern Spain. Far from being two separate entities, the city and its vega have historically formed an interdependent system in which urban architecture, hydraulic infrastructure, and agricultural production are interwoven into a complex territorial structure.

The Vega of Granada is a fertile plain formed by the sediments deposited by the rivers Genil, Beiro, Monachil, and Darro, and bounded by the foothills of Sierra Nevada to the east, the Alfaguara range to the north, and the first elevations of western Granada. Since antiquity, this area has been strategic for human settlement due to its abundance of water, fertile soils, and favorable climate. However, it was during the Nasrid period that the vega was intensively developed as a productive territory, thanks to a sophisticated network of irrigation channels (acequias), diversion structures, and dams, many of which remain functional today.

For centuries, the vega operated as a metabolic extension of the city: it supplied food and energy, served as a space for leisure, a defensive buffer, and a symbolic landscape. In Islamic Granada, the vega was also a site of political representation through almunias (agricultural estates), ceremonial routes, and rural palace complexes. This model was transformed but persisted throughout the Christian and modern periods, consolidating an imaginary in which city and vega were part of a unified perceptual and functional whole.

Tobacco drying plants in the Vega of Granada

In modern times, however, this relationship has become deeply strained. Since the 20th century, urban expansion, road infrastructure development, and suburbanization processes have fragmented the Vega of Granada, replacing agrarian landscapes with industrial estates, residential areas, and logistics platforms. The extractive logic of land use and speculative urban planning have endangered the region’s ecological continuity, agricultural viability, and landscape identity.

It is in this context that the Casa Bobadilla project, designed by architect Álvaro Gor, offers a contemporary and sensitive interpretation of the tension between urban growth and agrarian heritage. Situated precisely on the threshold between the city of Granada and its vega, the house acts as a mediator between two distinct worlds. Its design draws inspiration from the Vega’s landscape elements — the linearity of vegetation, the orientation of fields, the architecture of tobacco drying sheds — as well as from the sharp white geometries of Sierra Nevada, which dominates the eastern horizon of the site.

Aerial photography of an area of ​​the Vega of Granada

The project does not impose itself upon the territory; it interprets it. The house features sloped roofs that evoke the mountain range, façade perforations reminiscent of traditional ventilation systems, and vertical gardens that update the productive logic of the rural surroundings. Additionally, it engages in direct dialogue with the built fabric of the Bobadilla neighborhood, where residential and agro-industrial typologies coexist.

Casa Bobadilla thus exemplifies how domestic architecture can take a critical stance toward urban sprawl disconnected from landscape. Instead of replicating generic suburban models, the project proposes a form of dwelling that acknowledges the productive history of the site, values proximity to cultivated land, and reclaims a domestic experience integrated with its physical, social, and cultural environment.

The official designation of the Vega of Granada as a Cultural Heritage Site (Bien de Interés Cultural) in the category of “Patrimonial Zone,” along with recent debates regarding its protection, reflects a growing awareness of its multifaceted value. However, such protection must be accompanied by active policies that encourage cultivation, public use, and inhabitation, avoiding its transformation into a static image or passive reserve.

Ultimately, rethinking the relationship between Granada and its vega requires reexamining our concept of the city and how we inhabit territory. The Casa Bobadilla project contributes to this reflection at the architectural scale, demonstrating that it is possible to formulate livable, contemporary, and critical responses that reconnect the city with its historical and productive landscape.

Granada y su Vega: relaciones históricas, tensiones territoriales y arquitectura contemporánea en Casa Bobadilla

La relación entre la ciudad de Granada y su entorno agrícola inmediato —la Vega de Granada— constituye uno de los vínculos paisajísticos, productivos y culturales más significativos del sur peninsular. Lejos de entenderse como dos entidades independientes, la ciudad y su vega han conformado, desde época andalusí, un sistema interdependiente donde la arquitectura urbana, la infraestructura hidráulica y la producción agrícola se entrelazan en una estructura territorial compleja.

La Vega de Granada es una llanura fértil formada por los sedimentos depositados por los ríos Genil, Beiro, Monachil y Darro, y delimitada por las estribaciones de Sierra Nevada al este, la Sierra de la Alfaguara al norte y las primeras elevaciones del poniente granadino. Desde la Antigüedad, ha sido un espacio estratégico para el asentamiento humano por su abundancia de agua, suelos fértiles y condiciones climáticas favorables. No obstante, es a partir del periodo nazarí cuando adquiere una configuración intensiva como territorio productivo, gracias al desarrollo de una sofisticada red de acequias, partidores y azudes, muchos de los cuales siguen operativos en la actualidad.

Durante siglos, la Vega funcionó como una prolongación metabólica de la ciudad: proporcionaba alimentos, recursos energéticos, y era a la vez lugar de esparcimiento, frontera defensiva y espacio simbólico. En la Granada islámica, la vega era, además, un lugar de representación del poder mediante almunias, caminos ceremoniales, y conjuntos de arquitectura palaciega rural. El modelo se mantuvo, con transformaciones, durante la etapa cristiana y moderna, consolidando un imaginario en el que ciudad y vega formaban una unidad perceptiva y funcional.

En la contemporaneidad, sin embargo, esta relación se ha visto profundamente tensionada. A partir del siglo XX, la expansión urbana, el crecimiento de infraestructuras viarias y los procesos de suburbanización han fragmentado la Vega de Granada, sustituyendo paisajes agrarios por polígonos industriales, áreas residenciales y espacios logísticos. La lógica extractiva del suelo y el planeamiento urbano de carácter especulativo han puesto en peligro la continuidad ecológica, la viabilidad productiva y la identidad paisajística de este territorio.

En este contexto, el proyecto Casa Bobadilla, diseñado por el arquitecto Álvaro Gor, ofrece una lectura contemporánea y sensible de esa tensión entre lo urbano y lo agrícola. Ubicada precisamente en el borde que separa la ciudad de Granada de su vega, la vivienda actúa como mediadora entre estos dos mundos. Su diseño se inspira en los elementos paisajísticos de la Vega —las secuencias de vegetación, la orientación de los cultivos, la arquitectura de los secaderos— así como en la monumentalidad blanca y triangular de Sierra Nevada, visible desde la parcela.

La propuesta no se impone sobre el territorio, sino que lo interpreta: incorpora cubiertas inclinadas que evocan las montañas, perforaciones que remiten a los sistemas tradicionales de ventilación, y huertos en fachada que actualizan la lógica productiva del entorno. Además, la vivienda establece una relación directa con el tejido edificado del barrio de Bobadilla, donde conviven tipologías residenciales y construcciones agroindustriales, como secaderos de tabaco.

Casa Bobadilla es, por tanto, un ejemplo de cómo la arquitectura doméstica puede posicionarse críticamente frente al modelo de expansión urbana desvinculado del paisaje. En lugar de replicar esquemas suburbanos genéricos, el proyecto propone una forma de habitar que reconoce la historia productiva del lugar, que valora la proximidad al territorio agrícola y que recupera un tipo de domesticidad integrada con el medio físico, social y cultural.

El reconocimiento institucional de la Vega como Bien de Interés Cultural en la categoría de Zona Patrimonial, así como los recientes debates en torno a su protección, ponen de manifiesto una creciente conciencia sobre su valor múltiple. No obstante, esa protección debe ir acompañada de políticas activas que incentiven su cultivo, su uso público y su habitabilidad, evitando su conversión en una mera postal o en una reserva pasiva.

Repensar la relación entre Granada y su vega implica, en definitiva, revisar nuestra noción de ciudad y nuestra forma de habitar el territorio. El proyecto Casa Bobadilla contribuye a esta reflexión desde la escala arquitectónica, demostrando que es posible formular respuestas habitables, contemporáneas y críticas que reconecten a la ciudad con su paisaje histórico y productivo.